La ciudad de Lorca ha inaugurado la selectividad 2026 con un calor que no perdona, y el Grupo Municipal Socialista no ha tardado en encender sus propios ventiladores contra la Consejería de Educación y el Ayuntamiento. Isabel Casalduero, su portavoz, ha calificado de "despropósito absoluto" y de una "falta de humanidad" de libro las condiciones en las que centenares de alumnos lorquinos han comenzado este martes las pruebas de la PAU en el IES Ros Giner. Porque, claro, con el Valle del Guadalentín en aviso amarillo y las temperaturas coqueteando alegremente con los 38 grados, ¿quién no querría jugarse el futuro en un centro sin climatización y en "aulas horno" de dimensiones casi íntimas? Casalduero ha puesto el dedo en la llaga, que ya estaba bastante caliente, al señalar la "flagrante contradicción" del consejero de Educación. Un consejero que, ojo al dato, ha reconocido públicamente que las clases de esta semana deberían anularse si las aulas superan los 27 grados, según la sacrosanta normativa de salud laboral. "¿Cómo explica el señor López Miras que, con esa misma normativa en la mano, se obligue a nuestros jóvenes a jugarse su futuro en 'aulas horno' en el Ros Giner?", interpeló la portavoz, como si la respuesta no fuera ya un misterio digno de Cuarto Milenio. Ante esta 'sorpresa veraniega' y la "falta de previsión" de unas autoridades que parecen vivir en otra estación, el PSOE de Lorca ha tenido que exigir, con urgencia y paciencia, un plan de contingencia. Las medidas solicitadas, que bien podrían parecer de Perogrullo, incluyen: * Suministro constante de agua fresca en las zonas de examen y descanso, porque hidratarse es para algunos un lujo. * Instalación de ventiladores y sistemas portátiles de refrigeración en las aulas afectadas, para que el aire circule y no se cueza al personal. * Presencia reforzada de personal de emergencias para atender posibles golpes de calor o desvanecimientos por el estrés térmico, no sea que algún estudiante decida emular un huevo frito o se desvanezca por la "fatiga súbita, mareos y deshidratación" que provoca el calor. La portavoz socialista ha recordado, con una solemnidad merecida, que el calor extremo no es solo una "cuestión de incomodidad", sino un auténtico saboteador del intelecto. "Someter a un alumno a un examen de esta exigencia bajo estrés térmico es condenarlo a una inferioridad de condiciones respecto a otros estudiantes. Un grado de temperatura puede ser la diferencia entre alcanzar la nota para Medicina o quedarse fuera", afirmó Casalduero, dejando caer que el futuro de los jóvenes lorquinos está, literalmente, en un hilo de sudor. Para rematar, el dardo no ha podido ser más directo. El PSOE de Lorca ha puesto nombre y apellidos a los "responsables" de esta sauna académica: "López Miras permite que esto pase en su propia comarca, y el alcalde de Lorca, Fulgencio Gil, lo consiente con un silencio vergonzoso". Casalduero, sin pelos en la lengua, sentenció que "una vez más, el señor Gil demuestra que prefiere no molestar a sus jefes de San Esteban en Murcia antes que defender los derechos y la salud de los jóvenes lorquinos". Porque, al parecer, la comodidad política pesa más que la comodidad térmica. La portavoz ha insistido en que la falta de aire acondicionado en el IES Ros Giner no es un secreto, sino una "discriminación consentida" por la Comunidad Autónoma. "Exigimos que se dejen de excusas y que el Ayuntamiento de Lorca plante cara de una vez a la Consejería para que este centro deje de ser un horno cada mes de junio", concluyó Casalduero, esperando, quizás, que el próximo año el calor sea solo una anécdota y no el principal protagonista de la PAU.