Lorca, 28 de mayo de 2026. La clausura de la Asamblea de COAG Lorca se ha convertido en el escenario de una declaración de guerra, o al menos, de una defensa apasionada. El alcalde de Lorca, Fulgencio Gil, ha levantado la voz para advertir que 'no vamos a permitir que se seque la despensa de Europa', sentenciando que 'defender el agua es defender el futuro de Lorca, de nuestra comarca y de miles de familias que viven del campo'. Una frase que, sin duda, resonará en los despachos ministeriales. Gil, en un vibrante discurso que bien podría haber sido el guion de una epopeya rural, ha desglosado las 'envidiables' cifras socioeconómicas de Lorca. Y es que, según el primer edil, no es casualidad que el municipio cerrara 2025 con una caída del paro del 11,2%, marcando los mejores datos de empleo en más de dos décadas. Un auténtico milagro que, según el alcalde, se debe en gran parte al 'compromiso del sector agrario y ganadero'. Con 24 personas más incorporadas al mercado laboral el último mes y cerca de 42.000 afiliados a la Seguridad Social (el 41% de la población), Lorca se codea con el 1% de municipios españoles que más empleo generan, alcanzando, ¡atención!, el mayor número histórico de autónomos, con 7.000 profesionales. Parece que en Lorca, la tierra y el ganado tienen la clave del éxito económico, con inversiones millonarias y un aumento de 206 empresas que facturan más de un millón de euros en apenas 10 años, sumando un total de 829. Pero en toda historia épica, hay un antagonista. Y en este caso, es el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico. Gil no se ha andado con rodeos al calificar las nuevas reglas de explotación del Trasvase Tajo-Segura como 'el perjuicio más grave de la historia, equiparable a la reconversión industrial de los años 80'. La ironía del asunto, según el alcalde, es que 'en España existen quince trasvases, pero solo se cuestiona, se persigue y se quiere cerrar el más solidario, mejor gestionado y productivo de todos: el Tajo-Segura'. Mientras el río Ebro, tan generoso, surte a Bilbao y Santander sin mayores dramas, el Tajo-Segura parece ser la 'oveja negra' de los trasvases españoles, un blanco fácil para la 'obsesión política' de 'cargarse el nuestro'. El alcalde lorquino ha recordado, con una precisión digna de geógrafo, cómo 600 hectómetros cúbicos de agua se mueven cada año entre diferentes ríos y cuencas españolas, a los que se suman los 6.000 hectómetros cúbicos que se marchan 'amistosamente' a Portugal. La paradoja: 'en España hay agua para garantizar todos los usos y facilitar los 400 o 500 hectómetros cúbicos con los que se resolvería el problema de Alicante, Murcia y Almería', pero 'el Gobierno de España aumenta el caudal ecológico del Tajo que sólo beneficia a Portugal, prefiere Portugal inundado mientras se seca la despensa de Europa'. Un dilema que nos hace cuestionar prioridades, ¿verdad? La lista de 'agravios' no termina ahí. Gil ha lamentado que ni siquiera se permita a los agricultores salvar sus cultivos de una plaga de pulgón, autorizando medidas 'catastróficas' tarde y a rastras, a diferencia de otros países de la Unión Europea que, al parecer, son más ágiles en la burocracia agrícola. Ante esto, el alcalde ha reivindicado a los agricultores y ganaderos lorquinos como 'auténtica Marca España', creando empleo y produciendo 'los alimentos más seguros y de mayor calidad de todo el mundo'. Una afirmación que, si bien es audaz, resuena con la pasión del que defiende lo suyo a capa y espada. Para cerrar su intervención, Fulgencio Gil ha reiterado el 'respaldo incondicional' del Ayuntamiento y ha apelado a la unidad institucional y social. Porque, como bien ha sentenciado, 'esto no va solo de agricultura y ganadería. Es un problema de todos. Es una cuestión de presente y de futuro para todos'. Así, Lorca se erige como una voz combativa, recordándonos que su futuro, y el de la 'despensa de Europa', está intrínsecamente ligado al caudal de agua que llegue a sus tierras, con o sin el benepliego de los despachos ministeriales.