La Cala de Calnegre, en el término municipal de Lorca, ha vuelto a demostrar que la excelencia no es flor de un día, ni de dos, ni siquiera de ocho. Para regocijo de sus habitantes y visitantes (y, por supuesto, de la Concejalía de Turismo), este emblemático paraje ha revalidado por noveno año consecutivo su codiciada Bandera Azul. El anuncio lo hizo público el concejal de Turismo del Ayuntamiento de Lorca, Santiago Parra Soriano, este jueves 28 de mayo de 2026, tras participar en la ceremonia de entrega de estos distintivos, presidida por la consejera de Turismo, Cultura, Juventud y Deportes, Carmen Conesa. Parece que la casualidad no tiene cabida en Calnegre. Desde su primera obtención en 2017, la playa lorquina ha mantenido un nivel que, según Parra, es 'la respuesta a la calidad del litoral lorquino y al trabajo realizado para cumplir con los parámetros necesarios'. Y es que, recibir la Bandera Azul, otorgada por la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (Adeac), durante nueve años seguidos, ya no es noticia... es casi una tradición. Una tradición que, dicho sea de paso, demuestra que invertir en el medio ambiente y en servicios tiene sus recompensas, aunque sea la misma cada año. Desde el Consistorio, el trabajo para mantener este estatus ha sido, digamos, 'constante y encomiable'. La Cala de Calnegre ha superado con nota los rigurosos estándares de calidad de las aguas de baño, con análisis mensuales y un control exhaustivo de parámetros físico-químicos para asegurar la ausencia de contaminación flotante y vertidos de aguas residuales. Además, la playa cuenta con un plan de limpieza de esos que no dejan ni una colilla, contenedores para recogida selectiva –porque la concienciación ambiental es cosa seria–, y un equipo de salvamento 'cualificado' y primeros auxilios, siempre listos por si alguien se emociona demasiado con la Bandera. Y por si fuera poco, los accesos son 'fáciles y seguros', hay servicios para personas con discapacidad, y unos paneles informativos que harían las delicias de cualquier amante de la señalética, detallando desde las normas de seguridad hasta los resultados de los análisis del agua y las actividades medioambientales. En resumen, todo lo que uno esperaría de una playa 'excelente' y, para la Bandera Azul, 'ejemplar'. El edil de Turismo, con una sonrisa que ya casi se le ha pegado a la cara por tantos años de Bandera Azul, confía en que este galardón 'contribuya a que los visitantes del levante español se acerquen a los kilómetros de la espléndida costa virgen lorquina y disfruten de un espacio único'. Y es que, al final, que te reconozcan la calidad de tu 'costa virgen' por novena vez, no solo es un orgullo para las concejalías y servicios implicados, sino también una invitación a que nadie se pierda este rincón donde la 'calidad turística' es ya una asignatura superada con matrícula de honor.