Lorca se prepara para un viaje en el tiempo y el espacio con una ruta bioclimática y cultural que promete transformar la percepción de sus Barrios Altos. Las ediles de Medioambiente y Desarrollo Local del Ayuntamiento de Lorca, María Hernández y Rosa María Medina, han desvelado los detalles de esta iniciativa, que se celebrará el próximo 30 de mayo, a las 10:00 horas, tras un pequeño 'retraso técnico' debido a la meteorología, ¡que ni el clima puede con la buena voluntad! Con una duración de hora y media, la ruta, organizada bajo el paraguas del proyecto Natur-W, contará con guías locales de la Fundación Iniciativas El Gigante. El punto de partida será la emblemática plaza de España, para culminar en el Parque de la Mujer, un recorrido que invita a descubrir cómo lo 'antiguo' puede ser sorprendentemente 'moderno'. María Hernández, con la sabiduría que le caracteriza, ha enfatizado que “durante la experiencia, los asistentes podrán descubrir como el diseño tradicional de nuestras calles y el conocimiento de nuestros mayores son herramientas claves frente al cambio climático”. Parece que los abuelos tenían razón con aquello de “para qué vas a inventar lo que ya funciona”, ¿verdad? Los interesados en esta reveladora experiencia, que parece un curso acelerado en sostenibilidad local, pueden hacer su reserva y obtener más información a través del QR incluido en el cartel o visitando directamente https://rutaporlorca.eventbrite.es. ¡No digan que no se lo pusimos fácil! La concejala Hernández también ha recordado que esta ruta no es un evento aislado, sino parte de una visión más grande: el proyecto Natur-W. “Como sabemos”, ha añadido, “el proyecto Natur-W contempla la rehabilitación del entorno de los barrios altos de Lorca y está orientado a afrontar retos como la pobreza energética, el cambio climático, el aumento de temperaturas o la escasez de agua mediante soluciones basadas en la naturaleza”. Una suerte de 'MacGyver' urbano, pero con plantas y planificación. Este ambicioso proyecto se desglosa en cuatro actuaciones interconectadas: la mejora y reconstrucción de viviendas sociales, la creación de un parque urbano que rehabilite los antiguos depósitos de agua y los conecte con la cárcel (sí, la cárcel, ¡para darle un nuevo uso!), y la rehabilitación de esta última para integrarla en el conjunto. Parece que hasta las cárceles tienen una segunda oportunidad en la Lorca del siglo XXI. Para cerrar el telón, Rosa Mª Medina ha concluido con una declaración de intenciones que suena a promesa electoral cumplida antes de tiempo: “Queremos que Lorca sea una ciudad preparada para los desafíos del siglo XXI, con propuestas que integren naturaleza, comunidad y urbanismo eficiente. Y esta iniciativa y este proyecto demuestra que es posible transformar espacios degradados en entornos vivos que mejoran el día a día de las personas”. Un mensaje esperanzador, ¿o simplemente realismo mágico? Y como el dinero no crece en los árboles, pero ayuda a plantarlos, el proyecto Natur-W cuenta con una cofinanciación del 80 % por la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), mientras que el 20 % restante corre a cargo del Ayuntamiento de Lorca, que, por si fuera poco, ha asumido inversiones adicionales. Porque Lorca lo vale, y Europa también lo cree.