**Lorca, 22 de mayo de 2026.** La ciudad del Sol ha vivido una mañana de revelaciones históricas dignas de película de aventuras (o al menos de un buen documental). El alcalde de Lorca, Fulgencio Gil, ha anunciado con una mezcla de orgullo y asombro que la imagen de Jesús Crucificado rescatada de la capilla del antiguo depósito carcelario es, oficialmente, la pieza más antigua conservada en la localidad realizada con la singular técnica de 'cartapesta'. Y es que, queridos oyentes (y lectores), el Crucificado tiene la friolera de 484 años, ni más ni menos, una auténtica joya que, al parecer, llevaba siglos esperando su momento de gloria en la capilla de una antigua cárcel. ¡Y nadie lo sabía! Hasta ahora. Los análisis de carbono 14, esos que nunca fallan cuando se trata de desenterrar verdades históricas con precisión milimétrica, han sido los encargados de desvelar este secreto ancestral. Realizadas por los expertos del laboratorio CIRAM, cerca de Burdeos (Francia), las pruebas sitúan la ejecución de la escultura entre los años 1542 y 1634, una horquilla temporal que ha sorprendido hasta a los más avezados historiadores locales. ¡Casi medio siglo después del descubrimiento de América, ahí es nada! El Ayuntamiento impulsó este estudio científico para fechar con precisión el material orgánico hallado durante el meticuloso proceso de restauración de la pieza. La muestra, compuesta por capas de tejido y corcho, fue enviada en mayo al laboratorio francés, especialista en datación por carbono 14 y análisis arqueométricos. El trabajo de restauración, que dejó la pieza como nueva, corrió a cargo del restaurador y escultor Antonio García Rico en el taller de la concejalía de Desarrollo Local y Empleo, bajo la atenta mirada de la antracóloga Mireilla Celma Martínez, la encargada de seleccionar la muestra de tejido para la datación. La escultura, con unas medidas de 138x88x21 centímetros y de autor desconocido, ahora se puede contemplar en la Sala de Arte Sacro del Museo Arqueológico Municipal (Mual), es un ejemplo magistral de la técnica de ‘cartapesta’ o ‘papelón’. Para los profanos, se trata de un ingenioso método, surgido en Italia y popularizado en la Península Ibérica a partir del siglo XIV, que utiliza capas superpuestas de tela o papel, aglutinadas con colas orgánicas sobre una estructura de madera o molde, resultando en esculturas huecas y, por tanto, ligeras. Ideal, como se descubrió en su momento, para procesiones sin demasiados sudores. Un dato curioso es que esta técnica, de origen italiano, tuvo su aterrizaje en España gracias al intercambio cultural y comercial, dejando ejemplos tan notables como la Patrona de Valencia, la Virgen de los Desamparados, datada a principios del siglo XV. El 'Cristo de la Cárcel' es una obra realizada con la técnica mixta de ‘cartapesta’, que combina madera en las manos, corcho en refuerzos interiores y telas de lino y cáñamo para el cuerpo. Su acabado, con aparejos tradicionales y policromías al óleo, no tiene nada que envidiar a las tallas de madera maciza. Representa un Cristo doliente, con la cabeza inclinada a su derecha, rasgos faciales afilados y expresivos, y un tórax con costillas marcadas, siguiendo los cánones fijados tras el Concilio de Trento a mediados del siglo XVI. Curiosamente, tiene su 'primo hermano' en el homónimo de la ermita de Santa Ana en Caudete (Albacete), que comparte formato y características estéticas, aunque este último es un par de siglos más 'moderno'. Con este hallazgo, Lorca no solo rescata una pieza de incalculable valor patrimonial, sino que reescribe un pedacito de su historia, añadiendo un capítulo (y una edad) inesperado. La rueda del tiempo no para, pero a veces nos regala estos viajes al pasado más remoto, dejándonos con la boca abierta y la agenda de cultura un poquito más interesante. En la presentación de este fascinante resultado estuvieron presentes, además del alcalde, el director del Museo Arqueológico Municipal, Andrés Martínez; el restaurador de la concejalía de Desarrollo Local, Antonio García; y la concejal de Empleo y portavoz del gobierno, Rosa María Medina.