En un movimiento que, para algunos, podría considerarse de pura lógica, la Concejalía de Participación Ciudadana de Lorca, bajo la dirección de María Teresa Ortega, ha “culminado” la renovación integral del ascensor del local social de Zarcilla de Ramos. Una actuación que, según las voces locales, viene a saldar una “demanda histórica” de la pedanía, es decir, algo que los vecinos llevaban pidiendo desde… bueno, desde hace tiempo. “El ascensor anterior, en una sorprendente muestra de obsolescencia, llevaba años sin dignarse a funcionar correctamente”, ha confesado Ortega con un tono que denota haber heredado el problema. “Su incapacidad para cumplir la normativa vigente hacía inviable su uso, impidiendo el acceso a la primera planta del edificio. Un lugar, por cierto, donde se desarrollan cursos y actividades, lo cual dificultaba la participación de muchos vecinos y, en un giro aún más dramático, hacía ‘prácticamente imposible’ el acceso para personas con movilidad reducida.” La situación, al parecer, era tan anómala como un día sin sol en Lorca. Ahora, con una inversión que roza lo épico (o al menos lo necesario), se ha instalado un flamante ascensor modelo OTIS Gen2 Life. Un equipo que, para la tranquilidad de todos, cumple “completamente” con la normativa actual en materia de seguridad y accesibilidad. Parece que, al fin, podremos subir al primer piso sin necesidad de escalada. “Era una actuación no solo necesaria, sino también ‘muy esperada’”, ha remarcado Ortega, como si el tiempo de espera no hubiera existido. “Hablamos de un problema que no es nuevo y al que, por fin, hemos dado la respuesta que los vecinos, con una paciencia digna de mención, venían reclamando.” El nuevo portento tecnológico puede transportar hasta 450 kg (o seis lorquinos bien alimentados) a una velocidad de 1 metro por segundo. Viene equipado con un sistema de nivelación de precisión, control de movimiento por frecuencia variable y, para mayor tranquilidad, sistemas de seguridad avanzados, comunicación bidireccional en cabina y monitorización continua. Todo ello, claro está, garantizando un funcionamiento seguro, eficiente y, oh sorpresa, acorde a la normativa vigente. Lo mínimo, vamos. Ortega ha desglosado la factura, que asciende a 29.673 euros. Una cifra que incluye el “todo incluido”: desde el suministro del ascensor y su instalación, hasta los trabajos auxiliares, el desmontaje del equipo anterior, la tramitación técnica y su puesta en marcha. Una inversión que, milagrosamente, “permite recuperar plenamente el uso del local social, facilitando el acceso a la primera planta y garantizando que cualquier vecino pueda participar” en todo lo que Zarcilla de Ramos ofrezca. Con esta acción, la Concejalía de Participación Ciudadana reafirma, una vez más, su “compromiso” con las pedanías y con la mejora de los locales sociales, esos lugares que, de alguna manera, se consideran fundamentales para la vida social. “Con este nuevo ascensor”, ha sentenciado la concejal, “garantizamos el acceso al local social en ‘condiciones normales’”. Un logro, al parecer, que no siempre estuvo garantizado. Y, de paso, “seguimos cumpliendo con nuestro compromiso de mejorar nuestras pedanías”. Una línea de trabajo “clara” y un “compromiso personal” para actuar, aparentemente, “allí donde hace falta”. Esta intervención en Zarcilla de Ramos no es un caso aislado, oh no. La Concejalía lleva “impulsando” diversas actuaciones de mejora en otros locales sociales este año, todas centradas en la accesibilidad y la modernización. Una línea de trabajo que, para alivio de otras pedanías, “continuará desarrollándose”. Y para cerrar, la edil ha prometido que “continuaremos trabajando para mejorar los espacios públicos y facilitar que los vecinos puedan desarrollar su vida social y formativa en las mejores condiciones”. Como si el objetivo fuera menos que eso.